Huacas sagradas, fortalezas perdidas, paisajes de película y naturaleza salvaje en su máxima expresión 

De Moche a Kuelap: Descubriendo los Reinos Perdidos del Norte del Perú / Parte 1 de 2

Pronto, más rápido de lo que imaginamos pero seguramente más lento de lo que lo necesitamos, podremos salir de viaje a disfrutar de las playas, campos, montañas y lagunas; pero por ahora, te traemos un recuerdo de un viaje muy especial por el norte del Perú y te invitamos a revivirlo juntos desde nuestras casas. #yomequedoencasa

Desde la «Huaca del Sol y la Luna» hasta la «Fortaleza de Kuelap» en Chachapoyas, este viaje recorre un territorio aún por descubrir por muchos peruanos y que ha sido escenario del desarrollo de 2 de las más increíbles civilizaciones pre-incas en nuestro territorio. ¡Vamos!


Pirámides de 2 mil años de edad

Las «Huacas del Sol y de la Luna» son el perfecto inicio a nuestro recorrido y son un claro ejemplo del gran desarrollo que tuvo la sociedad moche hace casi 2000 años. La cultura moche se desarrolló en la costa norte peruana entre los años 100 y 700 D.C., pero hay evidencias arqueológicas de que hay sectores de las «Huacas del Sol y de la Luna» que pueden ser de hasta 100 años antes de Cristo, que evolucionaron hasta convertirse en uno de los templos principales de todo el reino moche.

Ambas son pirámides escalonadas de 43 y 21 metros de altura respectivamente, y se ha calculado que solo en la «Huaca del Sol» fueron usados aproximadamente unos 140 millones de adobes en su construcción. Pero es en la «Huaca de la Luna» donde se encuentran uno de los vestigios mas impresionantes de todo el sitio; los murales de hasta 5 colores muy distinguibles (blanco, negro, rojo, azul y amarillo) que representan al dios Ai Apaec, más conocido como el «dios degollador» de la mitología mochica.

Todo el conjunto arqueológico es de carácter político (Huaca del Sol) y religioso (Huaca de la Luna) reservados para la élite del reino moche, pero en los alrededores pueden encontrarse muchas hectáreas de restos de zonas residenciales, con viviendas y plazuelas, haciéndonos imaginar que en su momento era un lugar de mucha actividad no solo religiosa, sino comercial y social.

El Museo Huacas de Moche exhibe una recreación de 3 entierros de personajes de la élite mochica, 2 sacerdotes y un noble guerrero, pero más adelante en nuestro viaje visitaremos otro museo que esta exclusivamente dedicado al descubrimiento de un entierro que revolucionó la arqueología peruana y mundial para siempre.

La ciudad de barro más grande del mundo

Nuestra segunda parada fue en un sitio representativo ya no de la cultura mochica, sino de una cultura que vino a conquistar el mismo territorio dejado por los moches años atrás; los chimúes. Chan-Chan se desarrolló como ciudadela por los años 900 d.c., es decir unos 200 a 300 años después de la desaparición de los reyes moche y continuó su desarrollo hasta los años 1400, cuando los incas que venían del sur los anexaron al gran Tahuantinsuyo.

Chan-Chan (sol-sol o grán sol en lengua quingnam) es un impresionante recinto urbano de casi 25 mil viviendas y palacios, todo construido enteramente en barro. Se calcula que la ciudad llegó a tener hasta unos 90 mil habitantes, casi como la actual población de Huaral o Talara más al norte de aquí.

Lo que más resalta de todo el recinto son las figuras y frisos en los murales, que representan aves marinas, peces y olas; ya que era una ciudad dedicada casi exclusivamente a la economía marina. También aquí conocimos a uno de tantos perros peruanos sin pelo que hemos visto en muchos sitios arqueológicos de la costa del Perú.

Entre brujos, una reina tatuada y el mar

Nos movemos 60 km hacia el norte, y llegamos a la zona de los campos azucareros de Cartavio en el valle del río Chicama. aqui se encuentra el «Complejo Arqueológico El Brujo», conformado por 3 sitios arqueológicos principales: Huaca Prieta, Huaca Cao Viejo (donde se descubrió a la Dama de Cao) y la Huaca Cortada o Huaca El Brujo.

Entre cañaverales y el mar, es resaltante como se ha logrado darle atractivo a estos 3 sitios arqueológicos con financiamiento de la Fundación Wiesse, y el Museo de Cao es un buen ejemplo de este trabajo en conjunto.


La Dama de Cao, fue una soberana que regía todo el valle de Chicama en época moche, y es famosa por su piel tatuada con motivos de serpientes, arañas, cocodrilos, monos, jaguares, abejas y mariposas aún visibles en la momia que se exhibe en el museo. El poder que ostentaba esta reina moche a sus 25 años de edad, fue comparable según expertos; con el de otros soberanos mochica como el «Señor de Sipán».

Windsurf, un faro y el Jequetepeque

Seguimos en rumbo norte por la Ruta Nacional PE 1-N, más conocida como la Panamericana Norte; y luego de 85 kilómetros, un poco más allá de San Pedro de Lloc; llegamos a Pacasmayo, una pequeña ciudad costera e industrial con un gran secreto, la playa «El Faro», cada vez más conocida en el mundo de los deportes náuticos y del surf como el paraíso del viento y de las olas perfectas, un destino imperdible para los fanáticos del windsurf mundial.

Estamos en el valle del río Jequetepeque, que en su recorrido de 150 kilómetros desde las montañas al mar, alimenta a uno de los valles de mayor producción de arroz del Perú. Los peruanos no podemos imaginar casi ningún plato de comida sin arroz, así de importante es este valle para nosotros y muchos no lo sabíamos.

No hay mejor lugar para detenernos un rato en nuestro recorrido por los reinos antiguos del norte que las costas de Pacasmayo, a relajarnos con la brisa el mar y su extraordinaria comida.

Dentro de unos días nuestro recorrido continuará por bosques secos acompañados de osos, fortalezas entre nubes y una de las caídas naturales de agua mas altas del mundo.

¡Nos vemos!


No olvides de compartir esta historia de viaje con tus amigos, animarlos a buscar su siguiente destino dentro del Perú y comentarnos a donde estás planeando viajar este año, estaremos felices de ayudarte a planearlo. Quedate atento que pronto publicaremos la segunda parte de este viaje donde subimos a las montañas de neblina de Chachapoyas a descubrir la fortaleza de los Sachapuyos, pero mientras tanto puedes ver algunas opciones de viajes de aventura aquí.

Nos vemos en la siguiente aventura.

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